Department of Land, Air and Water Resources - University of California, Davis
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O Al Menos Así Nos Lo Han Dicho Para acompañar La Higuera & la Campana


No hace mucho, la vida era sencilla,
la gente tenía tiempo para soñar y tomar la siesta,
o al menos así nos lo han dicho.
Entonces, la gente confiaba, la ansiedad no dominaba,
y las hojas no cubrían.

Más tarde apareció la serpiente,
el espiral rotando hacia adentro, dos tercios,
el inventor del orgullo, quien, al crear una cascada de mentiras,
cambió radicalmente nuestro panorama.
Pues el equilibrio fue roto por los vientos poderosos,
el tiempo se volvió fracturado y complejo,
y la unidad fue despedazada en basura, polvo múltiple, muerte,
o al menos así nos lo han dicho,
como lo podemos ver dolorosamente.

Esos fueron días tristes, días oscuros,
o al menos así nos lo han dicho.
Pues lo vacío reemplazó lo lleno,
y los pasos diabólicos, siempre más largos,
desplazaron a los más cortos y económicos
que definen el camino de la hermandad.

En el tiempo prescrito, la vida llegó a su destino.
La rosa floreció y su primer descendiente,
lleno del poder unitivo del amor,
ofreció su sacrificio inefable,
o al menos así nos lo han dicho.

Pues el siempre positivo obedeció la voz,
y, al levantarse, lo integró todo,
sanando con su gracia toda disipación
y secando con su ternura todo el caos,
o al menos así nos lo han dicho,
restaurando de ese modo la tonada original.

Esos fueron días felices, días increíbles,
o al menos así nos lo han dicho.
Pues los papiros estaban correctos y la logística era fidedigna.
Pues la humildad protege, con su dinámica confiada,
y lleva a los niños al O, con tal improbabilidad,
rescatándolos de vagar para siempre en un gran calor.

Al evolucionar la historia, el ardor del amor eterno
y su Espíritu se posó en aquellos que creen esta historia,
o al menos así nos lo han dicho.
Estos pequeñitos tienen poder sobre la entropía
y expresan sin miedo su libertad
compartiendo sus aguas prístinas.

Estos niños y niñas normales
están completamente llenos y pertenecen a las estrellas,
o al menos así nos lo han dicho.
Estos evitan las no-linealidades, la avaricia, las avalanchas,
la violencia, la turbulencia, y cualquier acción crítica,
pues ellos sueñan la paz y la unidad.
Pues ellos saben que hay tesoros escondidos dentro del corazón,
en campanas que llaman al cruzar el otro lado del silencio,
más allá de los quarks.

Estos son días tristes o días felices,
realidades virtuales o verdad, caídas de la bolsa o jubileos,
o al menos así nos lo han dicho.
Pues la naturaleza nos recuerda que es mejor el estar listos,
de modo que, al conducir las llamas eternas,
podamos salir de nuestras cuevas primitivas
para hallar nuestro hogar en el universo.

Las ilustraciones artísticas fueron hechas por mi querida esposa Marta.
Este esfuerzo está dedicado a mi amigo del cielo Steve Bennett y a todos aquellos que aspiran comer de un delicioso helado, tal y como lo expresa Silvio Rodríguez, mi trovador.